Biografía

En pocas semanas la audiencia creció como espuma. “Manuela” rebasó –por primera ocasión- a la telenovela de la competencia, y en el segundo mes ya alcanzamos índices históricos de sintonía.  La telenovela, que se escribió para apenas 90 capítulos se alargó hasta 297, detalle que la consagró como la telenovela más larga y exitosa de su época, amén que fue la primera novela a color que se produjo en Colombia y la primera que se exportó a Estados Unidos. Fue galardonada con los premios de la Asociación de Periodistas del Espectáculo y con la “Antena de la Consagración“.

Esa manía que tengo de pensar por escenas, y escribir en lenguaje cinematográfico, no es el resultado de mi inspiración, sino más bien, efecto secundario de la transpiración padecida, durante diez años, mientras trotaba por las innumerables responsabilidades que demanda la preproducción, la producción y la postproducción de programas de tv.

Pero tal como me aconteció con la vida militar, la esgrima, la equitación y la actividad académica, un día me saturé de trasnochadas, improvisaciones, comités y carreras, y entonces se operó en mi vida una milagrosa metamorfosis: transité de productor de televisión “todoterreno”, a anónimo televidente de sofá.

Me invitaron a montar una agencia de publicidad. En “Mensaje & Medio” asumí la responsabilidad de director creativo. Fue una época de inspiración y ejecución de memorables proyectos promocionales.

Uno de los más apasionantes quedó plasmado en el libro “70 Años de Historia Detenidos en El Tiempo”, gracias al generoso respaldo de Enrique Santos Castillo, a la energía contagiosa de Luis Fernando Santos Calderón, y a mi obsesión por rescatar de los archivos detalles y curiosidades que le imprimen la verdadera dimensión humana a la historia oficial.

En la etapa de investigación tuve acceso privilegiado al “archivo de oro” de El Tiempo, donde se guardaban –prístinas, “sin estrenar”- los originales de la primeras 48.624 ediciones. En un trabajo de análisis y evaluación que exigió meses, se seleccionaron las 150 páginas que marcaron los hitos más importantes en la historia de buena parte del Siglo XX. Luego, con paciencia de tejedor de filigrana, investigué los desarrollos laterales de cada una de esas noticias, las anécdotas que nunca se publicaron y los datos curiosos que nos permitieron enriquecer –aún más- cada historia.

No satisfechos, incursionamos en el mundo de los sonidos. Para entender mejor las historias seleccionadas y comprender la sicología de sus protagonistas, nos aventuramos a esculcar entre los archivos sonoros de emisoras, centros de documentación y colecciones particulares, en procura de testimonios inéditos, entrevistas, discursos, música y el sonido ambiente de los más grandes eventos.

Con los cientos de cortes que seleccionamos, editamos cuatro discos “long play”, donde quedaron detenidas las voces, los sonidos y la música correspondiente a las siete primeras décadas de la historia de El Tiempo.

Agotado de lidiar con socios, monté mi propia agencia de publicidad: “Caicedo & Asociados“. Desde allí ideé  otros memorables proyectos editoriales, para el diario El Tiempo.