Biografía

Por esa época Luis Fernando Santos me pidió una idea para celebrar la Edición 25.000 de El Tiempo.

Presenté una peregrina reflexión: “Hoy, en 1983, nos resulta complejo entender cómo era el lector de la primera edición de El Tiempo, por allá en 1911. Pues bien, cuando transcurran otras 25.000 ediciones, los lectores de la edición 50.000, ni se imaginarán cómo éramos nosotros

Con semejante cuento chino, expliqué el proyecto de “La Cápsula de El Tiempo“: convocar a los lectores de la edición 25.000, El Tiempo, a un viaje que los llevará, 70 años adelante, a encontrarse –de manera virtual- con los lectores de la edición 50.000.

Según las cuentas, la edición 50.000 estaría en la calle al amanecer del 24 de julio del año 2052. Nadie se imaginaba que para esa época el periódico ya dejaría de ser propiedad de la familia Santos y que El Tiempo no se publicaría sobre papel.

La idea se materializó en un regalo que los lectores de la Edición 25.000 empacaron para que lo disfrutaran los lectores de la Edición 50.000.

En un enorme contenedor metálico se acomodaron 1.408 objetos, documentos y testimonios escritos y grabados, muestras de nuestros avances tecnológicos, y las cartas de importantes personajes –desde el Presidente Belisario Betancur, hasta el laureado escritor Gabriel García Márquez- dirigidas a millones de colombianos que en ese momento aún no habían nacido. Entre lo más ingenuo que se empacó fueron los pronósticos de lo que pensábamos será Colombia y el mundo en el año 2052.

Por la vía de improvisar me gradué -en horas- como experto en cápsulas del tiempo y como autoridad en futurología. Cada rato debía improvisar un nuevo cuento para aprovechar una oferta o para solucionar un problema. Mientras tanto, el entusiasmo fue viral. Contagió al Presidente de la República, al Alcalde Mayor de Bogotá, y a decenas de empresarios que compitieron en generosidad para suministrar todo lo que se nos ocurría. Sobró el apoyo técnico, los equipos de ingeniería, los materiales para empaque, los instrumentos para monitorear humedad y fuego dentro de la cápsula, y los consejos sobre las técnicas de conservación de documentos.

Miles de colombianos enviaron objetos y los que no pudieron, juraron que pujarían con ganas, para que la dichosa “Cápsula de El Tiempo” resista semejante viaje tan prolongado –de subida- y llegue, incólume, con su preciosa carga de 5.097 kilos de nostalgias, al 24 de julio del año 2052.

(continuará…)