Un “don nadie” como yo…

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Cuando un “don nadie” como yo, (ciudadano de a pie, propietario de un carrito de segunda y exiliado por la violencia) decide abrir la boca -en un acto de idealismo trasnochado- le caen rayos, centellas y madrazos.
Por atreverme a abrir la boca sobre el proceso de paz, algunos queridos amigos reaccionaron de manera furibunda. No critican lo que digo, sino que, con cierto despotismo intelectual, sarcasmo y virulencia decidieron colocarme (gratis), toda suerte de etiquetas:
“guerrerista”, uribista”, “belicista”, “paraco”, “infame”, “anti patriota”, “vendido”, “oligarca”, “costeño-tenía-que-ser”, “imperialista” y “vendepatria”.
La única etiqueta que me faltaba me la colocó Catalina: “ingenuo”

Por atreverme a opinar y por invitar a mis amigos a la reflexión ahora me encuentro sumido en una agónica “crisis de identidad”:
¿Quién soy yo?
Esta mañana -frente al espejo del baño- encontré la ansiada respuesta: un “güevón”.

Para aquellos amigos que en un acto de malabarismo cerebral, no critican mi mensaje, sino que intentan desprestigiarme como mensajero, les dedicó estas líneas que el historiador griego Plutarco escribió en su obra “Vidas Paralelas”:
“El primer mensajero que dio la noticia sobre la llegada de Lúculo estuvo tan lejos de complacer a Tigranes que éste le cortó la cabeza por sus dolores; y sin ningún hombre atreverse a llevar más información, y sin ninguna inteligencia del todo, Tigranes se sentó mientras la guerra crecía a su alrededor, dando oído sólo a aquellos que lo halagaran”

MORALEJA #1: No te atrevas a criticar el proceso de paz, porque te cortan la cabeza.
MORALEJA #2: Comparte este mensaje, antes que sea demasiado tarde.

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